Una excursión a Sevilla, probióticos y ratas obesas

Hace un par de meses fui a pasar un fin de semana a Sevilla. Así, voluntariamente, sin que nadie me obligue… raro, lo sé, pero tenía una buena excusa: asistir a las charlas de Ciencia JotDown 2015 y, de paso, ponerle cara a algunos de mis tuiteros favoritos, con mención especial a Guillermo Peris, @waltzing_piglet y la maravillosa Clara Grima @ClaraGrima.

Haced el sacrificio, acercaos alguna vez a Sevilla…

No haré resumen del evento, sólo os diré que me gustó mucho, aprendí muchas cosas y que recomiendo vivamente a cualquiera con un poquito de interés en la ciencia que vaya apuntándose para la edición de 2016. Aunque sea en Sevilla, haced el esfuerzo.

Como la vida está llena de casualidades (y de causalidades), a la hora de comer me tocó sentarme junto a un tipo de camiseta negra y pinta interesante, que resultó ser Luis Fontana Gallego. Luis es profesor de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad de Granada, además de investigador, divulgador y ciclista. Ahí es ná. Y diréis, ¿y dónde está la casualidad? Pues la casualidad es que el profesor Fontana está inmerso en el estudio de una dolencia que me interesa de forma muy especial: la esteatosis hepática no alcohólica ó hígado graso no alcohólico. En este estudio publicado en 2014, Luis y sus compañeros investigadores descubrieron que el consumo de ciertas cepas de probióticos (Lactobacillus paracasei, Bifidobacterium breve y Lactobacillus rhamnosus) disminuían la acumulación de grasa en el hígado.

@fontanagallego

@fontanagallego

Para que no os suene a chino, os presentaré un poco a los protagonistas de este estudio:

Por un lado tenemos a la enfermedad, la esteatosis hepática. Esta enfermedad está causada al producirse un acumulo de lípidos (grasas) en las células del hígado (hepatocitos). El hígado, amiguetes, ademas de estar muy rico encebollado, es un órgano imprescindible para el funcionamiento de nuestro cuerpo: interviene en la función digestiva, segrega la bilis, almacena sustancias nutrientes, elimina sustancias tóxicas y sintetiza enzimas, proteínas y glucosa. Vamos, que lo mismo te plancha un huevo que te fríe una camisa. Pues bien, cuando a esa acumulación anormal de grasa se le une la inflamación, tenemos una esteatosis hepática. Que, aunque tenga ese nombre tan raro, en realidad afecta a un porcentaje muy considerable de la población. Si no se revierte o se trata, la esteatosis puede ir degenerando en cosas tan feas como cirrosis e incluso cáncer hepático. No mola nada, ¿verdad?

Momento asquerosito: ese paté que untamos con fruición se hace con hígado graso...

Momento asquerosito: ese paté que untamos con fruición se hace con hígado graso…

Los otros protagonistas de esta historia son los probióticos. Seguro que estáis hartitos de oír hablar de probióticos en los anuncios (como el del Actimel, que tanto gusta al amigo Scientia). Por si acaso no lo tenéis muy claro, la OMS dice que los probióticos son «microorganismos vivos que, cuando son suministrados en cantidades adecuadas, promueven beneficios en la salud del organismo hospedador». Vamos, bichitos buenos.

Como estos científicos son buena gente, antes de lanzarse a empapuzarnos de sus bichitos, primero probaron su inocuidad en voluntarios sanos (becarios, seguro que eran becarios). El siguiente paso, el que nos cuentan en el estudio, se ha realizado en unas ratas gordacas… vamos, que son ellas así de propio, no es que Luis y sus compañeros se las llevaran un mes seguido a desayunar, comer y cenar al McDonals’s como el tipo de este documental. Y el resultado ha sido tan estupendo, que pronto se replicará el experimento en pacientes reales. Porque las ratas obesas que consumieron los probióticos no solo consiguieron una reducción significativa de la grasa en su hígado, sino también de la inflamación del mismo… vamos una noticia estupenda.

Una de las ratas de Luis en plena operación bikini

Una de las ratas de Luis en plena operación bikini

Y como en ciencia todo lleva su orden, ahora toca ver que pasa con humanos, pacientes reales de esteatosis hepática no alcohólica. Y para que el experimento tenga validez, una de las condiciones indispensables es que se realice a doble ciego, es decir, ni quien recibe el tratamiento ni quien lo proporciona deben saber si el paciente está tomando el placebo o las cepas de probióticos. Así que estaremos todos muy impacientes por saber si los prometedores resultados de nuestras amigas las ratas gordis se confirman también en humanos.

Pero hay un problemilla: mi impaciencia. Así que, de acuerdo con Luis, yo también comencé a tomar los probióticos hace unas semanas y en mis próximos análisis comprobaremos el resultado. Obviamente, mi “experimento” no tiene validez científica ninguna…pero veremos qué pasa en mis próximos análisis.

Mientras tanto, amigos, seguid apoyando la Ciencia. Esos señores que se meten en un laboratorio y se dejan las pestañas en el microscopio son los que lograrán que un día tú o alguien a quien tú quieres, se pueda curar de una enfermedad. O solucionar problemas que hoy parecen sin solución. Porque, pequeños míos, la Ciencia es el futuro, así que no seáis unos ignorantes como Sam Cook, que no sabía de ná…

Fuentes:

http://secretariageneral.ugr.es/pages/tablon/*/noticias-canal-ugr/consumir-probioticos-durante-un-mes-ayuda-a-disminuir-la-acumulacion-de-grasa-en-el-higado-segun-un-estudio#.Vd67ZTmBVY5

https://cienciadirecta.wordpress.com/our-research/probioticos/

http://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-esteatosis-hepatica-inflamacion-grasa-higado-peligro-20150102131643.html

http://www.webconsultas.com/dieta-y-nutricion/dieta-equilibrada/alimentos-funcionales/prebioticos-y-probioticos/diferencia-3171