Música, gulags, espías y los Beach Boys

A veces hay personajes que pasan desapercibidos por el gran público. O viven su momento de gloria y luego son olvidados. A pesar de tener una vida tan emocionante como nuestro protagonista de hoy: Lev Serguéyevich Termén, más conocido como León Theremin.

León nació en San Petersburgo, a finales del siglo XIX, hijo de un abogado. Vamos, que no era pobre de pedir. Era un muchachito guapo y talentoso, buen estudiante…el hijo que toda madre querría tener. El chavalín era rarito: le gustaba la física y se entretenía haciendo experimentos con circuitos de alta frecuencia, campos magnéticos, sistemas ópticos, etc. Además, tenía tiempo de darle gusto a su madre, gran aficionada a la música, y aprendió a tocar el piano, el violín y el violonchelo. Una joya de niño, no como los de ahora que se pasan la vida engachaos a la Xbox y comiendo pizza. Claro, que entonces no tenían ordenadores, ni móviles con jueguecitos, ni consolas, ni ná…algo tenían que hacer para no aburrirse.

Como era un chico espabilado, pronto llamó la atención de sus paisanos y antes de terminar sus estudios, ya le habían ofrecido un puesto en el laboratorio de Ioffe, un famoso físico de la época, y posteriormente en la Escuela de Ingeniería Militar Nikolayevska, donde se graduó como Ingeniero Electrónico en tiempo récord. Se especializó en el campo de las radiofrecuencias y fue nombrado subdirector del Laboratorio Militar de Radiotecnología. Durante la Guerra Civil (la rusa, con bolcheviques y mencheviques y zaristas y tal, no confundir con la de las pelis españolas) incluso se vio obligado a destruir la antena de radio de 120m que había levantado para que no cayese en manos del enemigo (el ejercito del Zar, que nuestro amigo León era rojillo).

Acabada la guerra, León es invitado por Ioffe a trabajar a su lado en Petrogrado. Allí trabaja en diversas áreas, porque el hombre era muy capaz (una joya este hombre, oiga). Estando trabajando en un oscilador de alta frecuencia, inventa el primer detector de movimiento (que tantos beneficios le ha dado a las empresas de seguridad). Buscando la forma de añadir a su invento un tono de audio, Theremin se dio cuenta que cuando se introducía en un campo electromagnético, su cuerpo interfería con dicho campo produciendo cambios en la frecuencia y, por tanto, cambiaba el tono del sonido: había nacido el Theremin, el primer instrumento musical electrónico, ¡que además se tocaba sin tocarlo! El theremin es básicamente una caja con dos antenas, dos osciladores, uno de frecuencia fija y otro de frecuencia variable, conectado a la antena vertical. La antena horizontal sirve para controlar el volumen. Si queréis una explicación más detallada del funcionamiento del theremin podéis verlo aquí.

Una demostración del propio León Theremin tocando su instrumento (mal pensaos!!!)

El theremin fue toda una revolución, a Lenin le gustó tanto que hizo que el propio inventor le diese clases para aprender a tocarlo. León había alcanzado la cima y el gobierno soviético le envió a una gira mundial para que el mundo contemplase maravillado los adelantos tecnológicos de la recién nacida Unión Soviética. León acaba de casarse con Katia, estaba enamorado, tenía éxito y era feliz… Viajaron a Francia, Alemania, Reino Unido y, finalmente, llegaron a los Estados Unidos en 1.927. Allí León se convirtió en el hombre del momento: conciertos en el Carnegie Hall, la patente del theremin, un suculento contrato con la RCA, un laboratorio en NY, fama, dinero…Como no podía ser todo perfecto, su joven esposa, Katia, se enamoró de otro hombre y se divorciaron. Pero León no tardó en conocer a la que sería su segunda esposa: la bailarina de color Lavinia Williams. Este matrimonio fue un escándalo en el Nueva York de los años 30. Durante su estancia en Estados Unidos, Theremin se codeó con lo mejor de la sociedad neoyorquina, incluyendo al compositor John Schillinger e incluso al también famoso emigrado Albert Einstein, gran aficionado al violín.

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La hermosa segunda esposa de León

Pero un día de 1.938, León desaparece sin dejar rastro. Ni su esposa, ni sus amigos, ni sus colaboradores…nadie sabe nada de él. Se empieza a especular con un posible secuestro del KGB. Incluso algunos periódicos de la época publican que Stalin ha ordenado juzgarle por traición y ha sido condenado a muerte. El caso es que León Theremin desaparece de la faz de la tierra…hasta 1.962.

En realidad, Theremin no fue secuestrado por el KGB, sino que volvió motu proprio a la URSS: él mismo afirmó que, ante la proximidad de una guerra, quiso volver para defender a su patria de la amenaza fascista. Aunque también es cierto que sus acuciantes problemas económicos fueron un motivo más para que abandonase los Estados Unidos.

Lo que si es cierto es que, una vez de regreso, se vio sometido a las purgas de Stalin y enviado al gulag de Magadan. Y es que, amigos, ya habréis oído que el amigo Josef Stalin, además de malhumorado, era un pelín paranoico y sospechaba de todo el mundo. Pero unos meses después es enviado a un laboratorio secreto en Moscú, donde trabajó para el KGB. Y es que sus conocimientos y su talento eran demasiado valiosos para desperdiciarse en la fría Siberia.

La relación de Theremin con el KGB es amplia, de hecho se sospecha que fue enviado a Estados Unidos como espía. Y tanto durante su internamiento forzoso como después, voluntariamente, Theremin trabajó estrechamente con Lavrenti Beria, quien fuera jefe del espionaje soviético.

En 1.945 un grupo de escolares rusos le regalan al entonces embajador de los Estados Unidos en Moscú, Averell Harriman, una réplica en madera del Gran Sello de los Estados Unidos como muestra de aprecio y de amistad entre ambas naciones. El señor Harriman, inocente él, cuelga el sello en su despacho, sin sospechar de esconde en su interior un nuevo invento de Theremin: “La Cosa”. Era un dispositivo que utilizaba la inducción electromagnética para transmitir una señal de audio, activándose desde el exterior.  Durante 7 años el sello colgó de la pared del despacho del embajador, sin que nadie se diera cuenta de nada ¡y no será porque no buscaron! Y es que claro, desde que el dispositivo comenzó a funcionar, los americanos se dieron cuenta que había una “fuga” en la embajada. La examinaron de arriba a abajo en busca de micrófonos varias veces, investigaron a todo el personal y nada, todo parecía correcto, el edificio estaba “limpio”…pero los soviéticos seguían obteniendo información comprometida del embajador sin que se supiera cómo.

Se descubrió accidentalmente en 1.952 porque un operador de radio británico oyó las conversaciones del embajador…y saltaron las alarmas. Les llevó días descubrir el dispositivo de escucha escondido en sello, y meses averiguar cómo funcionaba, lo que mantuvo intrigados a los servicios de inteligencia norteamericanos. “La Cosa” no tenía cables, ni batería…era todo un misterio. Su funcionamiento está muy bien explicado en esta entrada de Naukas de @gg_guillermo.

¿Imagináis la bronca que se tuvo que comer Mr Harriman por haber sido engañado de esa manera?

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Mirad, amigos, así nos la colaron…

La invención de “La Cosa” le sirvió a León para que se le concediera en 1.947 el premio Stalin, el más prestigioso premio de la Unión Soviética. Theremin y Beria trabajaron estrechamente durante años. Theremin diseñaba dispositivos de escucha cada vez más sofisticados y Beria los hacia colocar estratégicamente. Se dice que llegó a espiar al propio Stalin. Su colaboración con el KGB continuó hasta 1.966, cuando Theremin abandonó su trabajo allí.

Respecto a su vida, León aun tuvo tiempo de casarse una tercera vez, en 1.947, con Maria Gushina, con quien tuvo dos hijas: Lena y Natasha.

Desde 1.966 trabajó durante 10 años en el Conservatorio de Moscú, enseñando a tocar el theremín y construyendo distintos instrumentos electrónicos.

En 1.967 un artículo de Harold Schonberg en el New York Times descubrió la gran público que León Theremín nunca fue ejecutado por Stalin, sino que era profesor en el Conservatorio de Moscú. En realidad, Clara Rockmore, antigua musa de Theremin se había reunido con él en 1.962, pero mantuvo el secreto dada la situación política en aquel tiempo (recordad, la Guerra Fría, el Telón de Acero…). A consecuencia de la publicación en NYT, el director del Conservatorio entró en cólera y despidió a Theremin diciendo que la electricidad no es buena para la música, la electricidad se debe utilizar para la electrocución” y destruyendo todos sus instrumentos. Ale, eso para que os quejéis de vuestro jefe…

Desde entonces hasta su jubilación, Theremín fue profesor de Física en la Universidad Estatal de Moscú.

En 1.989 volvió a pisar suelo occidental: primero Francia, luego Estados Unidos. Allí recibió homenajes y se pudo reunir con viejos amigos de su pasado.

Theremin murió en 1.993, a los 97 años. La suya fue una vida realmente apasionante. Espero que os haya gustado tanto como a mi haber descubierto la fascinante historia de León Theremin.

Y os preguntaréis: ¿y los Beach Boys? Pues ahí los tenéis, a ver si sois capaces de adivinar que pintan en esta entrada 😉

Fuentes:

  1. https://en.wikipedia.org/wiki/L%C3%A9on_Theremin
  2. http://www.bbc.com/news/magazine-17340257
  3. http://vidasfamosas.com/2011/07/20/leon-theremin-el-profesor-de-lenin/
  4. http://madmikesamerica.com/2010/08/the-thing-and-the-curious-life-of-leon-theremin/
  5. http://www.thereminvox.com/story/495/
  6. http://www.cbsnews.com/news/the-theremin-a-strange-instrument-with-a-strange-history/
  7. http://www.audionautas.com/2010/11/theremin-electronic-odyssey.html
  8. http://www.counterespionage.com/the-great-seal-bug-part-1.html
  9. https://en.wikipedia.org/wiki/The_Thing_%28listening_device%29

NOTA (dedicada especialmente a @luckytras): Buscando documentación sobre León Theremin encontré este artículo donde Ignacio Escolar da rienda suelta a su imaginación sobre la vida del científico e inventor. Es paradójico que si una mera aficionada como yo ha podido dar con datos originales (como la entrevista de Oliva Mattis o el libro de Glinski) y ha podido contrastar fuentes, un periodista no haya sido capaz. En fin…

 

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Un comentario en “Música, gulags, espías y los Beach Boys

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