Vendehumos, charlatanes y otras alimañas

Hola, hola, mochuelillos míos. Hoy Ciencia para Lerdos toma un carácter un poco menos festivo y educativo para llamar la atención sobre un problema que nos afecta a todos, a algunos sólo potencialmente pero a otros muy directamente: hablamos de las terapias pseudocientíficas que invaden nuestras redes y nuestras vidas.

Nos preocupa mucho ver como proliferan falsos terapeutas que, aprovechándose el desconocimiento, la buena fe y la desesperación de mucha gente, les embaucan dándoles falsas esperanzas que, como dice mi admirado JM Mulet, en el mejor de los casos les quitan el dinero y en el peor, la salud. Y es que, amiguitos, las terapias que prueban su eficacia se llaman MEDICINA, sin necesidad de apellidos (alternativa, complementaria, etc.). Da igual que os lo ofrezca un curandero, un médico, el farmaceútico de toda la vida o tu vecina del quinto: si no ha probado su eficacia, no es medicina. Y es inaceptable que las instituciones públicas y colegios profesionales, cuya obligación es proteger al ciudadano, no solo no actúen contra estos charlatanes sino que, en ocasiones, les proporcionen púlpitos para difundir sus mentiras.

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Es por eso que Ciencia para Lerdos se adhiere al comunicado de Borregos Illuminati (con ese nombre, no podíamos negarnos) y os invitamos a firmarlo, difundirlo y hacerlo llegar a vuestros Ayuntamientos, Diputaciones, etc.

No quiero terminar sin recordar la frase del filósofo Mario Bunge:

Las pseudociencias son como las pesadillas: se desvanecen cuando se las examina a la luz de la ciencia.

 

A la atención de la autoridad pública competente:

Considerando que el derecho a una información veraz es algo esencial a mantener, especialmente por parte del sector público, y que esto se ve en su máxima necesidad cuando se trata de temas relacionados con la salud pública.

Considerando que el artículo 43 de la Constitución Española reconoce como derecho la protección de la salud, y que la competencia de la organización y tutela de la salud pública, así como el fomento de una correcta educación sanitaria recae sobre los poderes públicos, y que, tal y como se establece el artículo 51, son los poderes públicos quienes han de garantizar la defensa de consumidores y usuarios, promoviendo la información y la educación.

Y también considerando que el único método conocido para obtener un conocimiento veraz y comprobable es el método científico, el cual no solo ha demostrado ser eficiente y funcional durante los últimos siglos en los avances relacionados con la salud, la tecnología, la innovación y el aprendizaje.

Ante tales consideraciones, nos ponemos en contacto con usted dada la preocupación que, a las personas y organismos abajo firmantes, nos despierta la celebración de un próximo evento, en un emplazamiento público, con una abierta naturaleza pseudocientífica y de promoción de hábitos o prácticas que, si bien sus promotores proponen como saludables y beneficiosos, desde una perspectiva científica rigurosa se perciben como arriesgadas o incluso peligrosas.

Decimos con «preocupación» porque toda afirmación realizada sin el sustento de la evidencia científica, y especialmente en un terreno tan delicado como es el de la sanidad y la salud, supone no solo una vulneración de ese derecho a una información rigurosa y veraz que todo ciudadano merece, sino también un importante e innecesario riesgo contra la salud pública de la población que, susceptible de confiar en la autoridad que proporciona el ente público, acepte como ciertas afirmaciones que en el mejor de los casos no están demostradas, y en el peor de ellos son falsas o incluso peligrosas.

El posible público receptor de este tipo de charlas o eventos acude en muchos casos desesperado, acuciado por problemas de salud que requieren de soluciones reales y sustentadas por evidencias, estudios contrastados y pruebas empíricas suficientes.

Consideramos que cualquier afirmación relacionada con la promoción y defensa de la salud, sea o no impartida por un profesional médico, debe siempre ajustarse al código deontológico de la profesión, mientras que las “pseudoterapias” exhibidas en el evento correspondiente atentan de forma directa contra los puntos primero y segundo del artículo 26 de dicho código, según el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, que dicen textualmente:

Artículo 26

1.‐ El médico debe emplear preferentemente procedimientos y prescribir fármacos cuya eficacia se haya demostrado científicamente.

2.‐ No son éticas las prácticas inspiradas en el charlatanismo, las carentes de base científica y que prometen a los enfermos la curación, los procedimientos ilusorios o insuficientemente probados que se proponen como eficaces, la simulación de tratamientos médicos o intervenciones quirúrgicas y el uso de productos de composición no conocida.

Por eso les rogamos que difundan esta información y la tomen a su vez en consideración para que desistan en la cesión de sus instalaciones y no contribuyan en la difusión pública de las peligrosas afirmaciones que, de no cancelarse, van a difundirse en el evento. Recuerden que, de sus perjudiciales repercusiones, podrían derivar responsabilidades jurídicas por el incumplimiento de la citada normativa.

En el documento anexo se puede consultar una lista de algunas de las que denominamos “pseudoterapias”, llamadas así por disponerse en contexto aparentemente científico como si de verdaderas terapias se trataran, pero en realidad carecer de todo sustento científico. Como se podrá comprobar, el evento referido trata sobre varias de ellas. Nos permitimos recordar que todo aquello que recibe la, por otro lado, incorrecta denominación de “medicina alternativa” o “complementaria” se debe únicamente a que, o bien su eficacia no ha sido científicamente probada, o bien se ha probado su ineficacia; y que a toda “medicina alternativa” o “complementaria” cuya eficacia se prueba científicamente, se le denomina “medicina”.

Entendemos que, en pro de la libertad de expresión, quieran ceder un espacio a toda persona que así lo solicite, pero la libertad de expresión nunca puede ni debe estar por encima del derecho a la salud, a una información correcta, honesta, veraz y rigurosa y a una atención sanitaria de calidad; y en ningún caso, en ninguno, debe aceptarse de suponer un mínimo riesgo a la salud pública.

Sin otro particular, reciban un cordial saludo.

Firman este manifiesto:

 

Álvaro Bayón Medrano, Licenciado en Biología, investigador predoctoral en la Estación Biológica de Doñana-CSIC.

David Aguado Llera, Doctor en Biología.

Laura García Rubio, Licenciada en Química.

María Jesús del Río, Ingeniera Industrial.

José Luis Sampedro, Licenciado en Ciencias Químicas.

Mario Álamo del Pozo, Técnico en Telecomunicaciones.

Guillermo Peris, Doctor en Ciencias Químicas.

Isidoro J. Martínez Vélez, Autor de http://quemalpuedehacer.es/blog/.

Emilio José Molina Cazorla, Ingeniero Informático.

César Brito González, Licenciado en Periodismo.

José María Verde, Doctor en Física, especialista en Radiofísica Hospitalaria.

Javier Verde, Ingeniero Informático

Mar Izquierdo García, Técnico Superior en Turismo, autora del blog Ciencia para Lerdos

 

 

ANEXO – Listado de varias pseudoterapias comunes sin eficacia verificada o de ineficacia comprobada:

  • Acupuntura, acupuntura láser.
  • Angeloterapia
  • Apiterapia
  • Aromaterapia
  • Ayunoterapia
  • Aryuveda
  • Auriculomedicina
  • Biomagnetismo, terapia biomagnética o terapia del par biomagnético
  • Bioneuroemoción, psicobiodescodificación o biodescodificación
  • Cirugía psíquica
  • Constelaciones familiares
  • Cristaloterapia
  • Cromoterapia
  • Dianética
  • Dietas alcalina y macrobiótica
  • Flores de Bach
  • Helioterapia o fototerapia
  • Hidroterapia, hidroterapia de colon.
  • Hipnoterapia o terapia hipnótica
  • Homeopatía
  • Iriodología, iriología o iridiología
  • Iriogenética
  • Johrei
  • Medicina antroposófica
  • Medicina biológica u homotoxicología
  • Medicina germánica o nueva medicina germánica
  • Medicina holística
  • Método Dorn
  • “MMS” o suplemento mineral milagroso
  • Movimiento antivacunación
  • Moxibustión
  • Naturopatía
  • Odontología biológica y neurofocal
  • Orinoterapia
  • Osteopatía y quiropráctica o quiropraxis
  • Ozonoterapia
  • Péndulo hebreo
  • Psicoanálisis, psicología positiva y psicología transpersonal
  • Reflexología, terapia zonal o acupresión
  • Reiki, toque terapéutico o imposición de manos
  • Reinformación celular
  • Renacimiento o rebirthing
  • Sanación enteogénica, por arquetipos y pránica
  • Shiatsu
  • Suero de anguila
  • Talasoterapia
  • Técnica de liberación emocional
  • Técnica metamórfica
  • Terapia bioenergética
  • Terapia de vidas pasadas
  • Terapia o dieta Gerson
  • Terapia herbal —no confundir con farmacognosia o fitoterapia científica—
  • Terapia, medicina o nutrición ortomolecular, o de las megavitaminas
  • Terapia orgónica o vegetoterapia caráctero-analítica
  • Terapia quelante
  • Terapia radiónica
  • Thetahealing
  • Toque terapéutico

 

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2 comentarios en “Vendehumos, charlatanes y otras alimañas

  1. Es una lista muy completa, pero creo que falta un término que últimamente usan muchos charlatanes: “cuántico”. He visto cosas como “Salud Cuántica” y “Curación Cuántica”, obviamente terapias alternativas.
    Saludos

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